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Más de 250 jóvenes tras las huellas de la cruz
Diego Gil. Bajo un sol radiante y un cielo azul, Caravaca de la Cruz se convertía en el gran pórtico de entrada para los más de 250 jóvenes que han participado en el encuentro diocesano de las zonas de Murcia, Suburbana II y sobre todo de la Suburbana I. La jornada comenzaba a las 10 de la mañana en las Fuentes del Marqués con un delicioso desayuno de monas y chocolate. Tras reponer fuerzas, el delegado de juventud, Jorge Salinas, dirigió los primeros saludos y bienvenida a los participantes. Se dice que los adolescentes de hoy manejan las nuevas tecnologías como un medio para la comunicación. Hoy, no han necesitado facebook o tuenti -redes sociales- para expresar sus mensajes o exponer sus fotos, pero sí que han utilizado la más antigua y nueva tecnología de nuestra vida cristiana: la oración. Todo un medio para comunicarse con Dios y los hermanos. Este ha sido el pistoletazo de salida que ponía en marcha el encuentro juvenil. Jóvenes de El Palmar representaron un mimo intentando transmitir que los valores del mundo no hacen feliz al joven, sino aquellos que Dios ofrece a quienes son capaces de escucharle. Tras esta introducción, todos pudieron compartir en pequeños grupos el sentido de la cruz, tema elegido para este encuentro. Las actividades de la mañana finalizaban con una peregrinación hacia la parroquia del Salvador. Allí, con cánticos y devoción, los protagonistas de esta jornada participaron de la Eucaristía presidida por el delegado de pastoral juvenil y concelebrada por ocho sacerdotes. Al concluir, la marea juvenil no perdió ritmo, al son de tambores hicieron su entrada en el castillo. Una vez situados en la explanada del santuario, tan solo se podía escuchar el “canto desafinado” del estomago, el hambre. Éste no se hacía esperar. Unos buenos bocadillos fueron la mejor solución para estar nuevamente “afinados”. La tarde comenzó con diversas actividades lúdicas que dieron paso al acto final: la adoración de la Vera Cruz en el Santuario. Una vez más la primavera de la Iglesia ha vuelto a florecer en los cientos de jóvenes que han vivido una experiencia de Jesucristo tras las huellas de su Cruz.


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